Honrarás a tu padre y a tu madre

5 Flares Twitter 0 Facebook 5 Google+ 0 5 Flares ×

–¿Qué te pasa, Cari?
Cari no contestó, miró a su compañera, la beso y sin decir nada se marchó. Él sabía que era lo justo, pero no por eso dejaba de sentirse triste. En su fuero interno albergaba una secreta esperanza, mezquino y aberrante anhelo, egoísta, inconfensable deseo.
Ella sonrió al verle marchar, su vuelo cansino no pudo ocultar una pizca de pavoneo, de picante torpeza.
Todos los machos eran unos melodramáticos. Era su papel, galantes hasta el final. Inconscientemente, lo amó.
No partió de inmediato; ensimismada, se despertó sorprendida pasado un buen rato. Cosas del embarazo, pensó.
Sabía dónde buscar, y pronto los encontró.
Las lágrimas del recuerdo fluyeron de su corazón, agradecida, amorosa como ninguna hija lo estuvo nunca. Tuvo que frenar su primer impulso y permanecer inadvertida, su regalo era una sorpresa. Aprovechó su oportunidad en un momento de descuido, sigilosa, se posó en el nido, puso un huevo y desapareció.
Oculta esperó que regresaran sus padres, se sentía feliz de regalarles un hijo, un hijo sano y fuerte, y no las grotescas criaturas que a duras penas alcanzaban a engendrar.
Vio el orgullo de su padre y el amor de su madre, y feliz, no pudo evitar un suspiro de amargura.